Para explicar la diferencia entre sexo tántrico y sexo tradicional, un par de ejemplos de piezas publicitarias vistas unos días antes de San Valentín:
- Esto es sexo tradicional:
- Esto es sexo tántrico:
Un test interactivo para averiguar si debes romper con tu pareja para encontrar al verdadero amor. Provocadora idea para tal fecha. Una experiencia creada por FarFar para la línea de ropa BjornBorg, (marca de la que ya hablamos en el resumen del MadinSpain08).
Dos maneras muy distintas de aprovechar un día señalado en el calendario. La primera, un polvo rápido. La segunda, una experiencia memorable.
En la cultura occidental orientada hacia los logros, el orgasmo es el objetivo del sexo, especialmente en el caso de los hombres. En el tantra, la satisfacción femenina y el orgasmo son muy importantes, pero el orgasmo masculino debe retrasarse para prolongar la dicha.
En el marketing tradicional el objetivo es la venta, pero una vez satisfecha, no es difícil que el consumidor/usuario tienda a ser infiel. En mi opinión, en marketing, como en el tantra, ‘El viaje es todo y, una vez alcanzada la meta, el viaje ha finalizado’, como explica la autora de varios libros sobre sexualidad Linda Sonntag.
El sexo tántrico se basa en encuentros largos, relajados y sin prisas. Se venera el éxtasis y se busca un placer más prolongado. En occidente estamos atrapados en un concepto de éxtasis ligado al orgasmo y, sobre todo, a la eyaculación.
Esperemos que, en tiempos de crisis, la obsesión por la eyaculación no ciegue a los marketers y nos dejen crear cada vez más piezas creativas tántricas.

