jueves, 22 de diciembre de 2011

“Los datos públicos tienen un gran potencial y están infrautilizados”. #OpenData

Gasofa.es - que permite comprobar los precios de la mayoría de estaciones de servicio en España-, o lalistadelacompra.org - que permite ordenar rápidamente los supermercados según sus precios- son algunos de los primeros ejemplos de aplicaciones web desarrolladas en nuestro país gracias a la apertura de datos públicos.

Otra de las muestras más destacadas de aplicación web basada en la práctica de Open Data es dondevanmisimpuestos.es, desarrollada por David Cabo, en colaboración con Open Knowledge Foundation, para que cualquier ciudadano pueda visualizar los presupuestos oficiales de la Administración Central del Estado y la Seguridad Social.

David Cabo es vicepresidente de Pro Bono Público, una ONG que busca la apertura de datos públicos y el uso de la tecnología para aumentar la transparencia como forma de mejorar nuestra vida en sociedad.


David, ¿qué beneficios puede aportar el Open Data a los ciudadanos?

Los datos públicos tienen un gran potencial y están infrautilizados. Si se liberaran en formatos reutilizables servirían para generar aplicaciones prácticas en el día a día - como saber dónde está la farmacia de guardia o cuando llega el autobús -, productos artísticos y culturales y herramientas de transparencia y rendición de cuentas de las administraciones a los ciudadanos.

Entonces también puede beneficiar a empresas y gobiernos...

Efectivamente. De esta nueva información pueden surgir nuevas empresas - que ofrezcan servicios añadidos a partir de los datos públicos -, y también pueden aprovecharse empresas existentes para mejorar sus procesos. Por ejemplo utilizando datos del catastro, información geográfica y estadísticas para planificar dónde abrir una tienda o cómo organizar sus rutas de transporte.

Los gobiernos se beneficiarían, por un lado, porque serían más eficientes internamente, ya que ellos también son usuarios de su propia información y actualmente les cuesta encontrarla y, por otro lado porque una mayor transparencia redundaría en una mejor relación con los ciudadanos.

¿Crees que una política Open Data podría contribuir a recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones?

No va a ser algo automático ni inmediato, y habrá que dar más pasos, pero me parece un prerequisito: sin transparencia por parte de la administración todos tendemos a imaginar lo peor; y sin transparencia no puede haber diálogo ni participación. Existe un miedo a que los ciudadanos malinterpreten los datos, o a que no los entiendan, y es cierto que es un riesgo, pero confío en la labor de los periodistas para analizar e interpretar la información.

En general, airear la información suele dar miedo, pero no solo a los políticos, también a los ciudadanos. ¿Cuáles son los riesgos reales?

Hay gente que tiene miedo a que la publicación de datos invada su privacidad, pero es un miedo infundado. Estamos hablando de liberar información sobre el tiempo, el medio ambiente, transporte, presupuestos, facturas públicas... Son datos no personales, anónimos, y eso no provoca ningún riesgo para los ciudadanos.

Precisamente Europa, que es muy celosa con la protección de datos personales, parece muy dispuesta a ir abriendo datos progresivamente...

Sí, la Unión Europea ha destacado el potencial económico de todo esto y, por ejemplo, el gobierno británico ha venido a decir a los emprendedores y el sector tecnológico algo así como “no os puedo dar dinero, pero os puedo dar datos para generar negocio”.

Algunas Comunidades Autónomas españolas comienzan a abrir datos públicos y en octubre se aprobó un Real Decreto por el que se desarrolla la Ley sobre reutilización de la información del sector público. ¿Cuál es tu opinión al respecto de estos avances?

Hay algunos muy buenos ejemplos, como Navarra o Euskadi, pero falta coordinación y empuje político a nivel nacional. En general, los esfuerzos de las administraciones de momento son aislados y a veces con un objetivo electoralista. Con pocos datos y poco interesantes: se puede comparar los portales de datos públicos inaugurados antes de las elecciones con los aeropuertos sin aviones que vemos por todo el país.

El Real Decreto es un paso en la buena dirección, pero aún falta voluntad política para obligar a los organismos a publicar todos sus datos. Y es paradójico que estemos regulando la reutilización de la información, pero todavía no haya una Ley de Transparencia - prometida desde el 2004 - que reconozca el derecho de los ciudadanos a acceder a la información pública.



Quizá estemos viviendo la época de mayor demanda de transparencia - institucional, empresarial y personal- de la historia. ¿En qué medida crees que han influido entidades como Wikileaks o CreativeCommons?

Wikileaks es el resultado de sistemas de transparencia que no funcionan o que no están siendo aplicados adecuadamente. Muchos de los cables que fueron publicados contienen información que podría haber sido solicitada utilizando las leyes de acceso a la información, solo los cables más polémicos, aquellos que incluían información sensible, probablemente hubieran sido objeto de debate. Las leyes de acceso a la información contemplan una serie de excepciones para proteger otros intereses legítimos como son la privacidad de las personas, la seguridad y defensa nacional o la salud pública. El riesgo de utilizar sistemas como Wikileaks es que estos intereses igual de legítimos quedan desprotegidos.

Creative Commons no tiene que ver con la transparencia de la información (¿qué está disponible?) sino con su reutilización (¿qué puedo hacer con ella?). Creative Commons quiere - y creo que lo consigue - aumentar la riqueza de la producción cultural aclarando las condiciones en las que un dato o una obra pueden ser reutilizados.

Hablamos de reutilizar datos pero, ¿a quién pertenecen en realidad esos datos? En materia política parece aceptado que los datos generados por comportamientos de los ciudadanos deberían serles devueltos. Es decir, debería permitirse el libre acceso a esos datos a los ciudadanos porque es a ellos a quienes pertenecen. Pero en una relación usuario-empresa, quién debería ser el propietario de los datos que genera un servicio, ¿la empresa o sus usuarios?

Si hablamos de datos personales, como los que almacena Facebook o Google, son del usuario. Deberíamos ser capaces de extraer toda la información que Facebook almacena de nosotros, por ejemplo, para mudarnos a otra web si nos apetece. Los servicios web más recientes intentan ser monopolísticos y almacenan en sus servidores toda la información, extrayendo beneficio de ella gracias a la publicidad, pero un modelo más ajustado al Internet original consistiría en que cada persona almacenara sus propios datos (tweets, fotos...) y que eligiera en cada momento lo que quiere compartir y con quien. Hay iniciativas para diseñar webs en esta línea, como unhosted.org.

En cuanto a datos que se generan al utilizar un servicio, como el consumo de agua o electricidad, el gobierno británico lanzó recientemente una iniciativa, 'midata', que promueve que las empresas compartan estos datos con sus clientes, para que estos puedan analizar mejor por ejemplo su consumo de luz a lo largo del día, y tomar decisiones en base a eso.

Creo que veremos más iniciativas en esa línea.


2 comentarios:

Related Posts with Thumbnails