Sobre todo si trabajas en St. Luke’s Communications, una agencia británica realmente innovadora por su modo de reclutar talento. El razonamiento es sencillo, si tratamos bien a nuestros empleados mucha gente querrá trabajar con nosotros y podremos elegir a los mejores. Impresionante.

En el post de juancarrion, que os recomiendo leer, está la lista completa de características de la agencia pero contiene algunas perlas tales como: “se acepta el fracaso personal como algo natural”, “St. Luke’s ama el caos, las paradojas… y trata de resolverlas de forma creativa”, “la empresa no puede tener el objetivo (exclusivo) de hacer dinero” o “las empresas son las principales impulsoras del cambio social (si queremos cosas como redistribución de la riqueza, respeto por el medio ambiente y por las personas, las empresas deben ser las primeras en hacer el cambio a nivel micro)”.
La verdad es que me cuesta de creer y me gustaría verlo con mis propios ojos pero, de momento, St. Luke’s Communications ha sido considera “la empresa más sorprendente del planeta” por la Harvard Business Review (publicación que escucho por primera vez en mi vida pero si es de Harvard será importante).
Ya lo sabéis, si como nosotros queréis currar allí haced clic aquí.





















